
Esta mañana
// las fiestas mayores empiezan a pasarme factura //
desperté
// porque no había más remedio //
y, directamente, fui al baño de cabeza a la ducha
// es un decir porque siempre entro de pie //
Al salir y ponerme delante del espejo
// oh! qué visión! //
vi que en mi cara se había montado un lío de narices
// alehop! arriba, mirad arriba! //
Al parecer, todo empezó cuando los ojos
// impulsados por una crisis de sueño //
despidieron durante la noche y sin avisar a los lagrimales
// excusa: falta de líquido //
El sindicato, convocó una manifestación de legañas entorno a los ojos provocando momentos de máxima tensión, durante los cuales las patas de gallo aprovecharon para desaparecer
// no hay mal que por bien... no se vaya //
los párpados se cerraron a cal y canto y aparecieron los anti-disturbios lanzando bolas de bótox
// no hay marcas moradas, falta de puntería //
Con la llegada de una negociadora
// siempre pasa lo mejor mientras duermo //
los ánimos quedaron en suspenso pero al dilatarse las conversaciones con las pupilas
// con el beneplácito de las córneas //
volvieron los actos vandálicos de los piquetes violentos apostados en la entrada de las fosas nasales
// impidiendo que la situación tomara un respiro //
quemando, al final, puntos negros de grasa y otras impurezas
// el deseo de las pestañas era que las llamas no acabaran por deborarlas //
y hasta que las cejas no entraron en acción nadie cejó en sus exigencias
// pillado, sí... pero no cejijunto //
Aún así, he vuelto a la ducha
// manguerazo para dispersar //
intentando que
mi cara volviera a su estado
normal natural
// dentro de lo que cabe //
pero ha sido imposible
// hoy no lo arregla ni siete litros de café ni un saco de yeso como crema revitalizante //
Si el rostro se ve en el espejo y el rostro es el espejo del alma... bienvenidos a la sala de los espejos!
// hay días que es la atracción de feria que da más miedo //