peter pans, s.a.
La tontería empezó con mi pregunta
// soy un tipo que quiere saber //
dirigida a mi compañero de departamento
// el de enfrente, vaya //
«tú, jugabas a las canicas?»
// las bolas de cristal con unas aguas en su interior eran las más comunes, las de cerámica para hacerte el chulo o las gordas y grandes para romper las pequeñas //
Contestó que sí y al día siguiente se presentó con dos grandes bolsas de bolitas compradas en un chino
// llegará a final de mes igualmente //
y ahí empezaron las diferencias.
Ayer...
// por no ponerme a mi mismo en el aprieto de tener que contar cuántos años hace, aunque asumo que más de veinte y menos de cincuenta //
...con el dinero que me daba mi madre no compraba más de diez canicas
// y las de cerámica eran muy caras por lo que era más importante la cantidad que la calidad //
Hoy...
// exceptuando que hay momentos en que, en general, me da igual cantidad que calidad pero ¡dame algo! //
...una bolsa de rejilla con más de 50 canicas no vale más de un euro comprada en un chino
// eso sí, hay bolas que parecen melones y otras que tiene catetos e hipotenusas //
Ayer jugábamos en el patio del colegio y nada importaba
// excepto chocar las bolas y ganar //
y hoy mi contrincante gritaba cabreado
// con el cigarrillo en la boca, otra diferencia //
que al arrodillarse se había ensuciado los pantalones con la arena húmeda del jardín y «joder!!! no puedo ir así a una cita!!!»
// ayer como mucho teníamos una cita con la regla de madera del profesor de matemáticas que te golpeaba en la punta de los dedos //
Ayer se jugaba con unas normas "internacionales" que no sabías quien las había escrito pero que todos respetábamos
// y si no, el más mayor te pegaba un guantazo y se jugaba «así, porque lo digo yo» //
y hoy, cuando no sabíamos qué norma seguir hemos decidido que
la wikipedia haga de árbitro
// claro que previamente ya habíamos buscado las normas en
google porque nadie tenía la suficiente memoria como para recordarlas de cuando era pequeño //
Ayer... recuerdo vagamente cuando jugaba
// dudo que recuerde más de dos nombres de mis compañeros de clase //
y
hoy he hecho fotos
// lo cual evitará tener que acordarme por siempre jamás //
Supongo que al final lo único que cambia
// a parte del clima y las mujeres de mis amigos //
son las cosas superficiales
// llámale dinero y poder adquisitivo, llámale que con 10 años no sabías lo que era el sexo y ahora por mucho que tengas una cita lo del sexo tampoco sabes muy bien que es y llámale que las normas siguen estando para romperlas //
porque para todo lo demás, muchos, seguimos siendo uno críos
// incluso para practicar el deporte de jugar a las canicas sin agotarnos por mucho que fumemos //